Organización del tiempo

Organizar los tiempos en el colegio para un alumno o alumna con autismo en Educación Infantil es crucial para proporcionar un entorno estructurado y predecible que favorezca su aprendizaje y bienestar. La previsibilidad y la rutina son pilares fundamentales. Podemos organizar los tiempos a través de horarios visuales y rutinas estructuradas.

Las herramientas más efectivas para organizar los tiempos son la agenda y el horario. Ambos permiten anticipar las actividades y reducir la incertidumbre. Son las herramientas más potentes para la organización del tiempo. Pueden tener distintas formas o, incluso, usar distintos tipos a lo largo del día. En cualquier caso, requieren:

  • Anticipación: Se debe revisar la agenda y el horario con el alumno o alumna al inicio del día y antes de cada transición importante. 
  • «Hecho»: A medida que se completa una actividad, el alumno o alumna hacer alguna acción o marcar en algún sitio que esa actividad está terminada. Por ejemplo, marcar un tick en una lista de control, colocar el pictograma en un lugar en concreto. Esto proporciona una sensación de logro y cierre. 
  • Flexibilidad (controlada): Si hay un cambio inesperado, se debe marcar claramente en la agenda o en algún lugar (ej. un pictograma de «sorpresa» o «cambio» y luego el nuevo pictograma) y explicar clara y brevemente en qué consiste el cambio. 

Las personas con autismo suelen procesar mejor la información visual y se benefician enormemente de saber qué esperar. 

  • Horarios Individuales y de Clase: Crea un horario visual para toda la clase y, si es necesario, uno más detallado para el alumno o alumna con autismo. Utiliza imágenes o pictogramas claros que representen cada actividad (ej., «llegada», «asamblea», «patio», «trabajo», «comida», «despedida»).
  • Secuencia o Agenda de Actividades: Presenta las actividades en el orden en que ocurrirán. Esto ayuda a anticipar los cambios y a prepararse mentalmente. 
  • Transiciones Claras: Las transiciones entre actividades pueden ser un desafío. Utiliza señales visuales o verbales claras para indicar que una actividad va a terminar y que otra va a comenzar (ej., una campana, una canción, un cartel de «5 minutos para terminar»). 
  • Flexibilidad Controlada: Aunque la rutina es importante, también es necesario introducir una flexibilidad controlada. Si hay un cambio inesperado, comunícaselo al niño o niña con antelación utilizando el horario visual, marcando el cambio o añadiendo un pictograma de «sorpresa» o «cambio». 

La duración de las actividades debe adaptarse a la capacidad de atención y procesamiento del niño. 

  • Actividades Cortas y Variadas: En Educación Infantil, las actividades deben ser relativamente cortas para mantener el interés. Para un niño o niña con autismo, es posible que necesiten actividades aún más breves al principio, con aumentos graduales de tiempo. 
  • Descansos Sensoriales: Incorpora descansos regulares a lo largo del día. Estos pueden ser «descansos cerebrales» (cambio de actividad, movimiento) o «descansos sensoriales» en un espacio tranquilo donde el niño o niña pueda regularse (ej., un rincón sensorial con objetos calmantes, auriculares para el ruido). 
  • Tiempo para Procesar: Otorga al niño o niña tiempo adicional para procesar instrucciones o transiciones. 

Es importante equilibrar las actividades estructuradas con el juego libre. 

  • Actividades Dirigidas: Incluye momentos de trabajo individual o en grupos pequeños donde se aborden objetivos específicos de aprendizaje y desarrollo, adaptados a las necesidades del niño. 
  • Juego Libre Estructurado: Aunque es juego libre, puede beneficiarse de cierta estructura. Por ejemplo, definir áreas de juego con materiales específicos o establecer un tiempo para elegir una actividad. Esto reduce la incertidumbre. 
  • Intereses Especiales: Siempre que sea posible, integra los intereses especiales del niño o niña en las actividades. Esto puede aumentar su motivación y participación. 

Los relojes temporizadores también pueden ayudar al representar gráficamente el paso del tiempo. Hay muchos modelos.

Al implementar estas estrategias, se crea un entorno escolar más comprensivo y accesible para el alumno o alumna con autismo en Educación Infantil, lo que le permite desarrollar su potencial al máximo.