La familia es el primer y principal agente educativo. Su implicación y colaboración son cruciales para el éxito de la educación infantil.
Las madres, padres y tutores legales son quienes mejor conocen a sus hijos e hijas y su participación activa a través de entrevistas, reuniones y participación en actividades del centro favorecen una comunicación fluida que enriquece el proceso educativo y asegura la coherencia entre el hogar y la escuela.
El conocimiento profesional de las características del diagnóstico aporta un marco general en el que debemos movernos y agiliza la búsqueda de causas y consecuencias de las situaciones que se presenten, pero no debemos olvidar que la familia es quien mejor conoce al individuo, por lo que una información fluida y clara permitirá conocer de manera más certera las particularidades de cada persona (intereses y necesidades), así como la evolución de los cambios que se vayan produciendo en el aula y en el hogar.
La familia es la fuente principal de información sobre el niño o niña (sus fortalezas, desafíos, intereses, rutinas, sensibilidades). Su colaboración es fundamental para compartir el historial de desarrollo, informes previos (diagnósticos, terapias) y para trabajar conjuntamente con la escuela en la planificación y seguimiento.
Así pues, los canales de la relación con las familias son los siguientes:
Consideraciones Importantes:
Es importante dejar constancia tanto de la convocatoria de la reunión, sea cual sea el canal por el que se envíe (agenda, circular, correo electrónico,…), como de la información que se aborda en dichas reuniones con familias, tanto individuales como grupales.