Consideración

  • Paciencia: El periodo de adaptación de un niño o niña con TEA puede ser más largo y requerir más dedicación y flexibilidad que el de otros niños o niñas. No tiene una duración fija.
  • Equipo multidisciplinar: Si el niño o niña recibe apoyos externos (terapia ocupacional, logopedia, psicología), intentar coordinar las estrategias entre todos los profesionales.
  • Flexibilidad: El plan se debe modificar según las necesidades cambiantes del niño y la información que se vaya obteniendo. Lo que funciona un día, puede no funcionar al siguiente y puede haber retrocesos. 
  • El bienestar del niño o niña es lo primero: Debemos tener presente que la ansiedad suele ser alta al principio. Eso es normal. Si el estrés es excesivo y prolongado, puede ser necesario reevaluar el horario o las estrategias.
  • Diseñar un periodo de adaptación personalizado para un alumno o alumna con TEA es un trabajo colaborativo y dinámico, pero sentar estas bases sólidas le permitirá al niño o niña sentir seguridad, comprensión y preparación para aprender y desarrollarse en su nuevo entorno escolar.
  • La rutina es clave, porque da seguridad y ayuda a la anticipación y a reducir la incertidumbre.
  • La comunicación puede ser una barrera. Mejorar la comunicación o aplicar el sistema alternativo o aumentativo adecuado, previene problemas posteriores.
  • La sobreestimulación influye mucho. Evitar los ambientes con mucho estímulo (decoración en las paredes, ruido auditivo o visual, colores estridentes, exceso o falta de luz,…), altavoces o gritos, mucha actividad física, frecuente cambio de actividad…
  • La relación con el docente es fundamental: Dedicar tiempo a generar el vínculo también previene muchos conflictos posteriores.
  • La familia es una pieza clave, son quienes mejor conocen lo que funciona y lo que no. Su información es muy valiosa y su colaboración, de gran utilidad. También debemos esforzarnos por crear un vínculo con ella.
  • La inclusión del grupo-clase es necesaria. La inclusión no sólo depende del alumno o alumna, sino de las barreras que se presenten. Observar las barreras y eliminarlas son responsabilidad de las personas adultas.

 

  • Habilidades Sociales: Las habilidades sociales son las competencias que adquirimos a lo largo de toda la vida y que nos permiten interactuar con las personas que nos rodean de forma exitosa. Así pues, no debemos dar por sentado los comportamientos esperados del alumnado con TEA, sino que es preciso hacerlos explícitos y enseñarlos, modelarlos y practicarlos.
  • Agenda familias: Con el fin de mantener constantemente la colaboración y la comunicación familia-escuela, es interesante tener alguna herramienta que permita una información diaria, como es la agenda  de familias.
  • Secuencia mesa: Es fundamental reforzar cada pequeño o gran logro que se consiga y, junto con la importancia de la anticipación, esta herramienta permite tener presente qué va a ocurrir cuando el alumno o alumna termine el reto o tarea que se le propone.
  • Espacio de autorregulación: Si la sobrecarga sube (por sobreestimulación, por ansiedad, por frustraciones…) es recomendable que exista un espacio donde poder descomprimir hasta que vuelva a estar en condiciones para volver a trabajar.
  • Registro de conducta: Observar y registrar qué ocurre alrededor de una situación ofrece una información muy valiosa que, tras el entorno familiar, el escolar está en una situación privilegiada. Esa información permite conocer al alumnado para prevenir o para detectar en sus primeros momentos las desregulaciones emocionales (o meltdown).
  • Agenda diaria: La agenda diaria es una herramienta adecuada para hacer una revisión de la situación emocional cada día. Así, el alumno o alumna va aprendiendo sobre sus emociones, a identificarlas y a ponerles nombre. 
  • Historia Social: Pequeñas narraciones que describen una situación social, lo que se espera de la persona y lo que los demás pueden sentir, ayudando a comprender las normas sociales. 
  • Horario visual: Permite ver de manera visual la organización del día.
  • Material para el profesorado sobre Conflictos/Desregulación: Una serie de aspectos a tener en cuenta en caso de conflictos o desregulación emocional (o meltdown) 
  • Material sobre modificación de conducta: Tras la observación, se puede definir qué conductas se quieren modificar, eliminar o ampliar y, a través de un sistema de refuerzos (premios), intentar ese aprendizaje para el alumno o alumna.
  • Protocolos de Actuación (IFR): Disponer y conocer los protocolos nos ayudan a saber que hay que hacer en una situación de crisis, evitar las duplicidades o las actuaciones inadecuadas. En este caso, es sobre las Intervenciones Físicas Restrictivas. 
  • Anticipación: La importancia de la anticipación es clave en el alumnado TEA, por lo que utilizar herramientas visuales que le digan previamente qué va a ocurrir y cuándo va a cambiar es fundamental.
  • Comunicación: Tanto por la forma en que nos comunicamos con el alumnado, como los canales de comunicación del alumnado con TEA son otro pilar fundamental para reducir las desregulaciones y los problemas de conducta porque, cuando el alumno o alumna se siente juzgado o incapaz de expresar, la frustración crece y puede estallar una crisis emocional.