Alteración sensorial

El Procesamiento Sensorial en el alumnado con TEA es la forma en que el cerebro registra, interpreta y organiza esta información sensorial puede ser atípica, lo que lleva a respuestas inusuales o intensas a los estímulos. Es por ello que necesitamos evaluar individualmente la forma en que cada alumno o alumna procesa la información para diseñar un entorno que dé respuesta a sus características. 

En ocasiones, hay crisis de desregulación (meltdown) que están motivadas por un estímulo apenas imperceptible para el resto. Por ello, ante una situación de desregulación se deben revisar los elementos del entorno como:

  • Visual: 
    • Hipersensibilidad visual: Las luces brillantes o fluorescentes, ciertos patrones visuales, parpadeo de luces o movimiento excesivo pueden ser cegadores o desorientadores. Se debe priorizar la luz natural, usar filtros para fluorescentes, ofrecer una zona con luz tenue. En caso necesario se puede probar a subir o a bajar persianas, cambiar la ubicación de la persona más cerca o más lejos de la fuente de luz, usar luces blancas o cálidas, comprobar los reflejos, reducir el “ruido visual” (muchos objetos, colores, carteles…). También se puede permitir que utilicen gorra o gafas de sol.
    • Hiposensibilidad visual: Puede no darse cuenta de cambios en el entorno visual o que le atraigan las luces brillantes o colores intensos.
  • Auditiva: 
    • Hipersensibilidad auditiva: Hay personas a quienes les molesta mucho el ruido y que se tapan los oídos ante sonidos que para otros son normales (timbres, conversaciones múltiples, gritos en el patio, arrastre de sillas, aspirador, motor de la lavadora, sonido de cubiertos…) , por lo que se debe reducir el ruido ambiental (usando alfombras, cortinas, pelotas de tenis en las patas de mesas y sillas) o permitir el uso de auriculares de cancelación de ruido y ofrecer un espacio de trabajo más silencioso. 
    • Hiposensibilidad auditiva: Parece no escuchar cuando se le llama, disfruta con los ruidos fuertes o repetitivos o produce sonidos vocales o ruidos para autoestimularse.
  • Olor/gusto: 
    • Hipersensibilidad olfativa/gustativa: Puede ser que un olor a determinado perfume, producto de limpieza, comida… o alguna textura o sabor de alimento genere incomodidad. Olores o sabores que para otras personas son suaves, pueden ser extremadamente intensos o repulsivos, llevando a selectividad alimentaria o evitación de ciertos lugares.
    • Hiposensibilidad olfativa/gustativa: Le gusta oler objetos o personas. Prefiere alimentos con sabores muy intensos (picantes, ácidos…) 
  • Táctil
    • Hipersensibilidad táctil: Tal vez la textura de un material (arena, plastilina, pegamento), algún elemento de la ropa (arruga, costura, etiqueta…) o un contacto físico inesperado (un abrazo o un roce) pueda provocar un desajuste. También puede tener dificultades con la higiene personal (cepillarse los dientes, cortarse las uñas, lavarse el pelo…) o sentir aversión o irritación al mojarse o ensuciarse.
    • Hiposensibilidad táctil: Busca el contacto físico intenso (abrazos fuertes, empujar, chocar contra objetos), puede parecer insensible al dolor o a la temperatura (no sentir frío o calor o no reaccionar ante una herida o quemadura), no siente incomodidad con la suciedad en mano, cara o pañal, se mete objetos no comestibles en la boca (pica) o busca texturas específicas y fuertes. 
  • Vestibular/propioceptivo
    • Hipersensibilidad vestibular/propioceptivo: Miedo a actividades que impliquen movimiento (columpios, alturas, rampas). Pueden parecer torpes o tener dificultades con el equilibrio.
    • Hiposensibilidad vestibular/propioceptivo: Necesidad constante de movimiento (moverse en la silla, balancearse, girar, saltar, correr…). Puede buscar actividades que impliquen chocar, empujar o levantar objetos pesados y suelen tener dificultad para ser conscientes de su postura corporal. 

El procesamiento sensorial de las personas autistas también puede implicar:

  • Búsqueda de estímulos sensoriales: Algunas personas autistas buscan activamente ciertos tipos de estímulos para regular su sistema nervioso o porque encuentran placer en ellos. Esto puede superponerse con la hiposensibilidad. Por ejemplo: Mecerse, aletear las manos, girar sobre sí mismo, apretar objetos, escuchar la misma canción repetidamente, mirar fijamente las luces o el agua que corre. Estos comportamientos a menudo son autoestimulantes (stimming) y cumplen una función de autorregulación. 
  • Dificultad en la discriminación sensorial: Problemas para interpretar con precisión las características de un estímulo (¿es un sonido lejano o cercano? ¿Es esta textura suave o áspera?). 
  • Dificultad en la modulación sensorial: Incapacidad para regular o filtrar los estímulos sensoriales que llegan. Si el cerebro no puede filtrar lo irrelevante, todos los estímulos llegan con la misma intensidad, lo que lleva a la sobrecarga. 

Este particular filtro sensorial de las personas autistas tiene un impacto en el ámbito educativo en: 

  • Comportamiento: Rabietas, frustración, ansiedad, evitación de situaciones o lugares, o comportamientos autoestimulantes. 
  • Aprendizaje: Dificultad para concentrarse en el aula si hay mucho ruido o luces. 
  • Interacción social: Evitación del contacto físico o de lugares ruidosos con muchas personas.
  • Actividades de la vida diaria: Problemas con la alimentación, el baño, el vestido, el corte de pelo o uñas 
  • Regulación emocional: Dificultad para manejar el estrés o la ansiedad que provoca la sobrecarga o la falta de estímulos. 

Comprender el perfil sensorial único de cada persona autista es esencial para proporcionar un apoyo efectivo y mejorar su calidad de vida, permitiéndoles participar más plenamente en sus entornos y actividades diarias. 

Para conocer el perfil sensorial hay herramientas que nos pueden ayudar. Para ello, la principal herramienta es la información que nos puede aportar la familia, que es quien más lo conoce, pero también se puede buscar la colaboración de los servicios de orientación y, en caso de que así lo valoren estos servicios, de los Centros de Recursos para la Educación Inclusiva (CREI).

Se puede permitir que utilice elementos que faciliten la autoestimulación sensorial o la regulación como:

  • Juguetes Sensoriales: objeto sensorial o juguetes de manipulación, también llamado fidget toy (pelota antiestrés, gomas elásticas…) para ayudarle a  regularse y a concentrarse.
  • Asientos adaptados: Cojines de aire, asientos con movimiento para alumnos o alumnas que necesitan más estimulación propioceptiva o  vestibular. 
  • Mantas de peso o chalecos de compresión: Para proporcionar  sensación de seguridad y calma.
  • Auriculares Antiruido: Si el ruido es un problema, se pueden usar auriculares con cancelación de ruido. 

Esta particular percepción sensorial hace que debamos tener flexibilidad a la hora de:

  • ofrecer alternativas para las actividades que supongan estímulos problemáticos (por ejemplo, si no tolera la plastilina, ofrecer otro material) 
  • permitirle el movimiento controlado (por ejemplo, trabajar de pie o usar fidget toys o cojines de movimiento).
  • incorporar pausas cortas , planificadas o no, que le permita buscar o evitar estímulos (ejemplo, caminar, respirar, ir a la zona de calma…)