Anticipación y previsibilidad: Reducir todo lo posible la incertidumbre y las sorpresas en el día. Para ello se pueden usar rutinas visuales individualizadas:
Apoyo individualizado: En función de las características y necesidades de cada niño o niña. Algunas propuestas son:
Anticipación de transiciones: Avisar con 5-10 minutos de antelación sobre el cambio de actividad mediante un temporizador visual o verbal.
Incorporar claves auditivas que complementen las claves visuales, («Faltan 5 minutos para ir al patio»). Canciones representativas de cada actividad.
Observación y evaluación continua: Registrar las reacciones del niño o niña, qué situaciones le generan estrés y cuáles le calman. Esta información resulta muy útil para anticipar situaciones y generar el clima necesario.