Inicio muy corto: Primeros días, quizás solo 1-2 horas con la presencia de un familiar.
Aumento progresivo: Incrementar gradualmente el tiempo de permanencia y la ausencia del familiar, siempre observando la reacción del niño o niña. Puede ser de 30 minutos a 1 hora cada día o cada dos días.
Flexibilidad: Estar preparados para retroceder si el niño o niña muestra signos de estrés o desregulación.
Familiar acompañante:
Permitir que un familiar (padre, madre o persona de confianza) permanezca en el aula o en un espacio cercano durante los primeros días o semanas, según la necesidad del niño o niña.
Persona de referencia:
Designar a una única persona de referencia durante el periodo de adaptación. Esto reduce la ansiedad de interactuar con múltiples adultos.