Tanto el centro educativo como las familias juegan un papel crucial:
Por parte de las Familias:
Preparación previa: Hablar con el niño o niña sobre la escuela de forma positiva, visitar el centro antes del inicio de clases, mostrarle fotos.
Transmisión de serenidad y confianza: Los niños y niñas perciben las emociones de sus madres y padres, por lo que es vital mostrar tranquilidad y felicidad al dejarlos en la escuela. Confiar en los profesionales del centro.
Despedidas cortas y claras: Decir adiós siempre, sin engaños («vuelvo enseguida») y con confianza, estableciendo una señal de despedida. Evitar irse sin que el niño o niña se dé cuenta.
Evitar otros cambios importantes: No es el mejor momento para retirar el pañal o el chupete o realizar otros cambios significativos en la vida del niño o niña.
Establecer rutinas en casa: Ayudar a crear rutinas similares a las de la escuela para facilitar la adaptación.
Diálogo a la salida: Preguntar al niño o niña cómo ha pasado el día, qué ha hecho, cómo se ha sentido, mostrando interés por sus vivencias.
Colaboración con el centro: Seguir las indicaciones de los y las profesionales y proporcionar toda la información relevante sobre el niño o niña.
Paciencia y comprensión: Entender que es un proceso individual y que cada niño o niña necesita su tiempo.