La respuesta educativa debe revisarse de forma continua para comprobar qué estrategias están facilitando la participación, el aprendizaje y el bienestar del alumno.
Valorar los resultados
Comprobar qué medidas están funcionando y cómo responde el alumno a los apoyos establecidos.
Mantener lo que funciona
Consolidar las estrategias que favorecen su participación, comunicación, autonomía y bienestar.
Ajustar cuando sea necesario
Modificar o incorporar nuevos apoyos cuando las necesidades del alumno o el contexto lo requieran.