La incorporación del alumno es un proceso progresivo. Es preferible comenzar con pocos objetivos claros y ampliarlos a medida que el alumno se adapta al entorno.
Seleccionar pocos objetivos
Elegir dos o tres prioridades que tengan un mayor impacto en su bienestar y participación.
Empezar por lo esencial
Organizar el aula, anticipar las rutinas y preparar los apoyos necesarios desde el primer día.
Facilitar la comunicación
Priorizar estrategias que permitan al alumno comprender el entorno y expresar sus necesidades.
Favorecer la participación
Centrarse inicialmente en que participe en las actividades y se sienta parte del grupo.
Garantizar su bienestar
Observar cómo se encuentra emocionalmente y realizar los ajustes necesarios antes de incorporar nuevos objetivos.