Interacción social

La interacción social de las personas con TEA requiere tener en cuenta algunos aspectos particulares en el ámbito educativo.

Es importante recordar que cada persona con autismo es única, por lo que las estrategias deben ser individualizadas y flexibles, adaptándose a sus intereses, fortalezas y necesidades específicas. 

Fomentar el Juego Estructurado y Cooperativo 

  • Juegos con reglas claras: Introduce juegos de mesa por turnos o actividades estructuradas que tengan un inicio, un desarrollo y un final definidos, donde se practique el turno y la espera. 
  • Juego de imitación: Promueve juegos de imitación (aplaudir, saludar, hacer sonidos de animales) para que el niño o niña observe y reproduzca acciones sociales. 
  • Juegos de rol y dramatizaciones: Utiliza el role-playing para ensayar escenarios sociales cotidianos (pedir un juguete, saludar, unirse a un juego). Esto les permite practicar en un entorno seguro. 
  • Actividades de construcción o proyectos en equipo: Inicia actividades donde sea necesario trabajar en equipo para lograr un objetivo común, cómo construir una torre con bloques o pintar un mural. Esto fomenta la colaboración y la comunicación. 

 

Promover Interacciones con Iguales (Mediación entre Pares) 

  • Compañeros modelo: Identifica a compañeros o compañeras que muestren buenas habilidades sociales y tengan empatía. Pueden ser «ayudantes» o «de apoyo» para que modelen interacciones adecuadas.
  • Entrenamiento a compañeros o compañeras: Enseñarles a iniciar interacciones de forma sencilla, a esperar la respuesta del niño o niña con autismo y a comprender sus posibles reacciones.
  • Parejas y pequeños grupos: Organiza actividades en pequeños grupos o parejas para reducir la complejidad de la interacción y hacerla más manejable para el niño o niña con autismo. 

 

Enseñar Habilidades Sociales Explícitas 

  • Atención conjunta: Practica actividades que fomenten la atención conjunta, como seguir la mirada de la persona adulta o señalar un objeto de interés para compartirlo. 
  • Reconocimiento y gestión de emociones: Utiliza pictogramas de emociones o cuentos para ayudar al niño o niña a identificar y expresar sus propios sentimientos y los de los demás.
  • Iniciación y respuesta social: Trabaja específicamente cómo iniciar una interacción (saludar, preguntar «¿Puedo jugar?»), cómo responder a preguntas o cómo terminar una interacción. 
  • Empatía: Anima al niño o niña a ponerse en el lugar del otro, por ejemplo, preguntándole cómo cree que se siente otra persona. 

 

Utilizar Intereses Especiales 

  • Integrar intereses: Si el niño o niña tiene un interés particular (trenes, dinosaurios, planetas), úsalo como puente para la interacción social. Crea actividades o juegos relacionados con ese interés que requieran la participación de otros niños o niñas. Esto puede motivar a la interacción. 
  • Historias Sociales: Pequeñas narraciones que describen una situación social, lo que se espera de la persona y lo que los demás pueden sentir, ayudando a comprender las normas sociales. 
  • Modelado y juego: Enseñar habilidades de comunicación a través de la imitación, el juego simbólico y la interacción guiada. 
  • Entrenamiento en habilidades sociales: A menudo en grupos, para practicar la interacción, la toma de turnos, la expresión de emociones y la resolución de problemas en situaciones sociales.

 

Respuesta ajustada al entorno

Es una reacción adecuada y flexible frente a lo que ocurre alrededor. Significa comportarse de forma lógica según la situación. Las personas con TEA, frecuentemente, necesitan que sea el entorno el que se ajuste a sus necesidades o de ciertos apoyos para que los sentidos procesen adecuadamente la información que reciben.

Así pues, es conveniente revisar las indicaciones del apartado relativo a la “Anticipación y organización del entorno” para mejorar las condiciones para el alumnado con TEA.

  • Habilidades Sociales: Las habilidades sociales son las competencias que adquirimos a lo largo de toda la vida y que nos permiten interactuar con las personas que nos rodean de forma exitosa. Así pues, no debemos dar por sentado los comportamientos esperados del alumnado con TEA, sino que es preciso hacerlos explícitos y enseñarlos, modelarlos y practicarlos.