Intervención con familias

La familia es el primer y principal agente educativo. Su implicación y  colaboración son cruciales para el éxito de la educación infantil.

Las madres, padres y tutores legales son quienes mejor conocen a sus hijos e hijas y su participación activa a través de entrevistas, reuniones y participación en actividades del centro favorecen una comunicación fluida que enriquece el proceso educativo y asegura la coherencia  entre el hogar y la escuela. 

El conocimiento profesional de las características del diagnóstico aporta un marco general en el que debemos movernos y agiliza la búsqueda de causas y consecuencias de las situaciones que se presenten, pero no debemos olvidar que la familia es quien mejor conoce al individuo, por lo que una información fluida y clara permitirá conocer de manera más certera las particularidades de cada persona (intereses y necesidades), así como la evolución de los cambios que se vayan produciendo en el aula y en el hogar.

La familia es la fuente principal de información sobre el niño o niña (sus fortalezas, desafíos, intereses, rutinas, sensibilidades). Su colaboración es fundamental para compartir el historial de desarrollo, informes previos (diagnósticos, terapias) y para trabajar conjuntamente con la escuela en la planificación y seguimiento. 

Así pues, los canales de la relación con las familias son los siguientes:

  • Comunicación diaria: Breves informes verbales o escritos al final del día, por ejemplo, a través de un cuaderno de comunicación o una agenda, para intercambiar información más detallada sobre el día del niño o niña en casa y en la escuela (sueño, alimentación, eventos significativos).
  • Reuniones periódicas: Para evaluar el progreso, ajustar estrategias y planificar los siguientes pasos.
  • Otros canales de comunicación consensuados

Consideraciones Importantes:

  • Paciencia: El periodo de adaptación de un niño o niña con TEA puede ser más largo y requerir más dedicación y flexibilidad que el de otros niños o niñas.
  • Equipo multidisciplinar: Si el niño o niña recibe apoyos externos (terapia ocupacional, logopedia, psicología), intentar coordinar las estrategias entre todos los y las profesionales.
  • Flexibilidad: El plan debe modificarse según las necesidades cambiantes del niño o niña y la información que se vaya obteniendo. Lo que funciona un día, puede no funcionar al siguiente.
  • El bienestar del niño o niña es lo primero: Si el estrés es excesivo y prolongado, puede ser necesario reevaluar el horario o las estrategias.
  • Diseñar un periodo de adaptación personalizado para un alumno o alumna con TEA es un trabajo colaborativo y dinámico, pero sentar estas bases sólidas le permitirá sentir seguridad, comprensión y preparación para aprender y desarrollarse en su nuevo entorno escolar.

 

Es importante dejar constancia tanto de la convocatoria de la reunión, sea cual sea el canal por el que se envíe (agenda, circular, correo electrónico,…), como de la información que se aborda en dichas reuniones con familias, tanto individuales como grupales.