Anticipación y organización

La imprevisibilidad es una barrera para los niños y niñas con TEA. Para eliminarla debemos aumentar su control sobre el entorno. 

El maestro o maestra anticipará cada cambio de actividad, personas, comidas, objetos, en el ambiente, un ruido fuerte… 

Un entorno predecible reduce la ansiedad y mejora la seguridad y la autonomía del alumnado con TEA porque ayuda a entender el entorno físico y social, reduciendo posibles problemas de conducta.

La anticipación debe ser:

  • Concreta, no sutil: debe llegar por alguna vía sensorial (auditiva, visual…) y no ser confusa.
  • Simple: con pocos elementos, evitando el ruido (visual o auditivo)
  • Permanente, no cambiante, no desaparecen fortuitamente.
  • Es preferible que dicha anticipación sea breve (sin muchas explicaciones) y con apoyo visual (foto, pictograma, objeto real representativo,…). También se puede asociar cada actividad con un sonido (por ejemplo, agitar el bote de ceras si van a pintar, una campana, un cartel de “cinco minutos para terminar” o cantar una canción para ir al baño) o con un color (por ejemplo, cambiando el color de fondo de un pictograma).
  • El niño o niña con TEA debe saber la respuesta a cuatro preguntas para finalizar una actividad con éxito:
    • ¿Qué hago?
    • ¿Cuánto hago o cuánto tiempo lo hago?
    • ¿Cómo sé que lo he terminado?
    • ¿Qué pasa cuando lo termino?
  • Una vez que se tienen adquiridas las destrezas, se pueden ir eliminando o sustituyendo por otras. Conforme gane en seguridad, también se ganará en espontaneidad y flexibilidad.
  • No sólo se debe anticipar aquello que va a ocurrir, también lo que va a cambiar. Por ejemplo.